Hay momentos en los que la poesía abandona la página y decide emprender otro viaje.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido con dos poemas de mi último libro, Así Freddie Mercury baje del cielo, que han encontrado una nueva vida en Contradicciones, el nuevo trabajo discográfico de ALIS, publicado el pasado mes de mayo.
Tengo la enorme satisfacción de participar en este álbum como letrista de dos de sus canciones: «La diáspora de la alegría» y «La libertad de decir», nacidas ambas de poemas incluidos en mi poemario. Ver cómo unos versos concebidos originalmente para el silencio de la lectura se transforman en canciones es una experiencia difícil de describir. La palabra escrita posee su propio ritmo, pero cuando se encuentra con la música adquiere nuevas resonancias, nuevos significados y una capacidad distinta de emocionar.
Contradicciones es un disco construido sobre las tensiones que nos habitan: la duda y la certeza, la fragilidad y la resistencia, la intimidad y la expansión. A lo largo de diez canciones, Pachi García ALIS desarrolla un trabajo profundamente personal en el que conviven distintas sensibilidades artísticas y colaboraciones de gran nivel. El resultado es un álbum que reivindica la diversidad creativa y la libertad de explorar territorios aparentemente opuestos sin renunciar a la coherencia emocional del conjunto.
Dentro de ese universo, «La diáspora de la alegría» y «La libertad de decir» ocupan para mí un lugar muy especial. Ambas canciones conservan el espíritu de los poemas originales, pero han sido transformadas por el lenguaje musical hasta convertirse en obras nuevas, autónomas, capaces de dialogar con los textos de partida y, al mismo tiempo, trascenderlos.
Como autor, pocas recompensas resultan tan estimulantes como comprobar que la poesía puede cruzar fronteras entre disciplinas y llegar a otros públicos. Siempre he creído que el poema no termina cuando se publica; continúa viviendo en cada lectura, en cada interpretación y, en ocasiones excepcionales, también en cada canción.
Quiero agradecer a ALIS la sensibilidad con la que ha acogido estos textos y el extraordinario trabajo realizado para convertirlos en parte de Contradicciones. Haber contribuido, aunque sea modestamente, a un proyecto artístico de esta envergadura constituye para mí un motivo de orgullo y una experiencia que recordaré siempre.
Porque a veces los poemas encuentran alas propias.
Y, cuando eso ocurre, el viaje apenas acaba de comenzar.




